Reivindicando al error
Quienes conocen mi pasión futbolera, saben bien que con San Lorenzo no aplico teoría alguna.
Como buena fanática irracional festejo, todo triunfo y padezco toda derrota.
Imposible pedirme cualquier segunda lectura.
Sin embargo, en lo cotidiano, aunque también soy resultadista; mi verdadero fanatismo está enfocado en los procesos, en la medición de los mismos y fundamentalmente en lo mucho que el error tiene para enseñarnos.
Y aquí creo necesario reivindicar el aporte del error a todo proceso.
Lamentablemente, en un contexto donde prevalece filosofía triunfalista; negamos, ocultamos, omitimos, demonizamos o ninguneamos su rol protagónico en el camino hacia el aprendizaje.
En este sentido, injustamente confundimos esos pasos fallidos que nos posibilitan avanzar hacia el logro de un resultado; con la negligencia, la decidía, la soberbia, la insensatez, el ensañamiento y la necedad entre otras cosas, que caracterizan a quienes se instalaron en un el error y no quieren, no pueden, no saben o temen dejar ese lugar.
Vale recordarles, el error en sí mismo no dice nada; se trata de un mensajero que nos anoticia cómo seguir en un proceso. Pobre entonces de quien crea que el desafío es matar al mensajero; pues se perderá una gran oportunidad de crecer, superarse y conocer a los otros.

Un Error de definición
En general comienzo mis textos recurriendo al diccionario de la Real Academia Española, pues lo considero un aporte importante. En este caso, les aseguro, va a sorprenderles hasta qué punto es clave. Recurriendo a las primeras acepciones de la definición de error, las que transcriben en general el resto de los diccionarios, veremos la pura negatividad del concepto:
error. (Del lat. error, -oris ).
1. m. Concepto equivocado o juicio falso.
2. m. Acción desacertada o equivocada.
3. m. Cosa hecha erradamente.
Sin embargo, si consideramos las dos últimas acepciones, encontraremos algunos puntos interesantes para reivindicar el concepto:
4. m. Der. Vicio del consentimiento
causado por equivocación de buena fe , que anula el acto
jurídico si afecta a lo esencial de él o de su objeto.
5. m. Fís. y Mat. Diferencia entre
el valor medido o calculado y el real.
Por un lado, habla de la una equivocación sin maldad alguna, y por otro; de una diferencia entre expectativa y logro un punto clave que consideraré en este texto.
Ahora bien, si pensamos en lo contrario a un error, encontramos al acierto. La cuarta acepción de la palabra acierto nos aporta un complemente muy importante para continuar el recorrido propuesto:
Lamentablemente,
el lenguaje del poder 1 endiosa tanto el resultado, que cuando la
suerte cambie - pues les aseguro la suerte siempre cambia - quizá sea tarde
para
animarnos a conocernos e intentar ser mejores.
Errando el proceso de enseñanza /aprendizaje
..."El mayor error es creer que uno no se equivoca. La pedagogía del éxito nos ha podido llevar a la creencia de que no es posible otra pedagogía diferente. Que la clave de una buena pedagogía estriba en asegurar el éxito del alumno mediante la evitación del error. Cuando hablamos de una pedagogía del error no estamos defendiendo, como es natural, su provocación. El error no posee un valor educativo por sí mismo, como tampoco lo tienen la competición o la disciplina planteadas como metas....
Paulo Freire
identifica al error, como un momento de la búsqueda del saber. Es un alto
obligado en el camino para superarnos, en tanto motiva un pregunta.
Y la pregunta en la obra de Freire tiene un rol clave, al punto que propone una
pedagogía de la pregunta, en lugar de la tradicional pedagogía de la respuesta.
Difícilmente un acierto promueva muchas
preguntas;
el error por su parte las fuerza, en tanto busquemos la superaicón.
Es natural que un equívoco pueda enojarnos en un primer momento, pero quedarnos allí es imperdonable. El error no suele ser azaroso, y aún en esos casos, siempre tiene algo que enseñarnos.
Si algo posibilita la detección de un error,
es hacer un alto en el camino y revisar si el rumbo es el adecuado.
Es imposible imaginar
un proceso de enseñanza / aprendizaje sin errores. Aunque una parte de la
didáctica tradicional continúa considerándolo algo nocivo, despreciable y digno
de sanción; la corriente constructivista le quita esa connotación al error a
condición de que sea considerado y utilizado como un medio para construir una
respuesta más adecuada.
En ese sentido, lejos de considerarlo disfuncional, le da un lugar privilegiado
al considerarlo como una verdadera oportunidad para el aprendizaje.
Para dimensionar el alcance de este cambio en la didáctica, les comparto textualmente una reflexión que nace en una reunión docente que propone replantear ese lugar tradicional del error:
"El aprendiz, el que no sabe tal o cual cosa, puede preguntarlo todo, y serán sólo sus preguntas. Las verdaderas preguntas lo llevarán al ejercicio autónomo de su inteligencia. Si nos posicionamos desde una pedagogía del éxito, el error será evitado, trabajando individualmente, evaluando los conocimientos adquiridos de cada alumno, su eficacia en tiempo y forma previamente estipulado, la garantía del éxito es el fin, por lo que el error es una desviación de la normas, es regresivo y perjudicial en el aprendizaje, pero... ¿De qué éxito hablamos? de llegar al contenido curricular, que el alumno/a cumpla los objetivos, ese es el éxito, ¿De quién? ¿Del docente, de su planificación o del alumno? Apoyándome en esto, los invito entonces a reflexionar ¿de quién es el error? ¿Del que se equivoca, del que lo sanciona o de la cultura exitista que avanza sin importarle cuantos talentosos quedaron en el camino porque les negaron aprender de su error?
Cuando el error se convirtió en un acierto.
Uno podría analizar
un error por su característica de fallido, por su negatividad en tanto lo que
no fue.
¿Recuerdan la cuarta acepción del diccionario, que lo equiparaba con esa
diferencia entre lo esperado y lo logrado?
En ese sentido, obviamente estamos ante una falta, factible de ser medida y cuantificada en su desvío de lo deseado.
Les aseguro no es una obviedad aclarar que si la
meta fuese 10;
un escenario de 1, otro de 5 y otro de 9 marcan tres realidades
muy diferentes a la hora proponeros mejorar.
Y en este punto, surge el concepto de "gap" o brechas de efectividad, que confrontan el resultado deseado con el obtenido y nos invitan a trazar una estrategia para corregirlo.
Llevándolos a otro plano, si analizamos el error en la investigación científica, veremos como todo error es leído en medio del proceso en que se produjo, pudiendo incluso convertirse en un hallazgo a celebrar:
• Consideremos que el "ensayo/error", es un precursor del método científico y se lo utiliza para la obtención del conocimiento.
• El conocimiento científico busca conscientemente errar
En el caso del
científico, el error es una constante y forma parte de su cotidianeidad, al
punto que va más allá y lo promueve.
Lo diferencial en su caso es el tratamiento de un error, en y utiliza el
resultado obtenido como un instrumento de análisis y crecimiento.
tanto siempre lo une al acto de medir.
¿Quién se animaría a decir que los científicos viven en un error permanente, en tanto se equivocan una y otra vez, hasta toparse con un hecho factible de convertirse en un descubrimiento? Y obviamente es factible, pues otros cientírficos deberán corroborarlo y reproducirlo para asegurarnos su veracidad.
Una vez más, la cultura existista omite la
presencia del error
en un proceso y sólo nos informa del avance científico,
instalando en el común de la gente la creencia
que acierto y error están en veredas enfrentadas.
En Coaching o PNL es común escuchar que no existe un fracaso en tantoun hecho concreto:
Existe un resultado que puede ser interpretado de diferentes maneras; por ejemplo como el logro de una información valiosa para la experiencia de aprendizaje.
Es que aún ese resultado "no esperado", en tanto resultado al fin; nos acerca a la búsqueda de la verdad que siempre enriquece; en la medida en que superemos el miedo que implica afrontarla.
Tal como plantea Hegel, el miedo al error, se delata más bien como miedo a la verdad.
"...Para
Hegel, la verdad es el todo. El propio sistema es la verdad absoluta y total,
en el mismo sentido en que la Idea absoluta es, ella misma, la verdad absoluta
y total..."
"..Es resultado en el sentido más incondicional, es resultado final de todo el
proceso, debiendo así contener en sí toda la realidad.
En la obra de Hegel la verdad es un proceso; un proceso de enriquecimiento en determinaciones. Sólo al final dell mismo, recibe el nombre de Idea, hasta entonces sólo encontrábamos la verdad como proyecto
Sin lugar a dudas el error motoriza el proceso en la búsqueda de la verdad, relativa por cierto,
pero siempre más certera que una verdad anterior y más cercana a la verdad sigueinte: una verdad más verdadera. Nada más funcional a
la búsqueda d ela verdad que un error; en tanto nos habla de lo alcanzado, lo
que aún nos resta por alcanzar y las limitaciones para hacerlo.
Aprendiendo del error
El error trae una verdad particular, individual y única en cada caso. Para poder desentrañarla, es necesario considerar una metodología para el abordaje del error:
La misma, podemos pensarla en cuatro pasos secuenciales, que debemos rigurosamente respetar.
• 1 - Detección de errores. La primera fase es detectarlos y
dimensionarlos en su justa medida.
Mientras que quien lo comente no los localice y los reconozca como tales, será
imposible avanzar.
En ese sentido, si la persona no lo logra, resultará clave facilitar ese
proceso, deteniéndonos en él todo el tiempo que fuese necesario, pues será en
vano continuar si no se reconoció el error y su alcance.
• 2-
Posicionamiento subjetivo frente al error: Lo que realmente promoverá una mejora, no es el
error sino la posibilidad de observarnos cometiéndolo, lo que solemos llamar
"la implicanca personal en un error".
Si alguien siente que un error es algo totalmente ajeno a su persona, es
imposible aprovechar la enseñanza que error conlleva.
El Coaching nos habla de la necesidad de pasar de víctimas a protagonistas, un
punto clave para continuar en un proceso de mejora.
• 3. Análisis del error. Muchas veces nos quedamos en la detección de un error o incluso lo calificamos o cuantificamos, pero nunca nos detenemos a considerar lo que él viene a enseñarnos:
• El
pedido de ayuda o el llamado de atención de quien
comete un error y lo reconoce como tal. El error además de hablarnos de quien
lo comete, muchas veces nos habla también de su entorno.• El nivel de autoestima de quien comete un error y de
quien va a corregirlo, evidenciado e ambos casos por el nivel de aceptación y
tolerancia a la frustración.• La planificación de metas y objetivos. Suele suceder
que la idealización o las expectativas poco realistas al definir un logro a
alcanzar, constituyen en si mismas el error.
Es común ver personas con resultados objetivamente muy buenos que los consideran
fracasos por esperar algo imposible de alcanzar.• Las causas que lo determinaron. El error es un síntoma que
no ha de eliminarse sin averiguar antes que lo provocó. Raramente se da por
azar. La mayoría de errores suelen seguir ciertas reglas que dan cuenta de un
tipo de razonamiento• El error como evidencia del sistema de creencias de una persona. Sus
mapas mentales para interpretar hechos de la realidad.
La PNL bien nos diría que un error nos permite rastrear los mapas mentales que
determinan el proceso de construcción de la realidad.
• El conocimiento de la naturaleza del error, nos ofrece información para trazar una estrategia de corrección adecuada. En el caso de un proceso pedagógico, es clave considerar el error para adecuar la estrategia de enseñanza.
4.
Estrategia de Superación. Localizado e
identificado el error, es tiempo ya de proponernos un plan de mejora. En tanto
somos concientes que el error no puede perpetuarse, es necesario promover un
cambio de fondo que nos involucre como ser.
Tengamos en cuenta que la superficialidad de un error no aporta demasiado; pero
como hemos profundizado en su análisis ya nos enfocamos hacia una posible
corrección.
Todo error bien analizado nos acercará al resultado buscado, pues por acción u omisión, nos dirá como seguir.
Si realmente utilizamos el error como una
oportunidad para conocernos - tanto en fortalezas como debilidades- , les
aseguro que siempre saldremos fortalecidos de un encuentro cara a cara con
él..
crea la historia de "triunfadores y perdedores"
