Otro modo de pensar las crisis
Toda crisis supone la ruptura de una regularidad.
Ya no podemos prever anticipadamente los hechos futuros, lo cual nos enseñaron
"era esencial" para la supervivencia.
¿Quién duda que el mundo está en crisis? No más leer los titulares de los diarios de oriente y occidente para ser conscientes que se vienen tiempos difíciles. Y les pregunto ¿podemos nosotros hacer algo frente a esto que, definitivamente, está fuera de nuestro control?
Sin
embargo, el deseo de control es el gran protagonista en estos casos:
Tendemos a buscar cantidad de información que, en definitiva, sólo contribuye a
aumentar nuestra preocupación. Es entonces, cuando vuelven los peores fantasmas
de todos los tiempos, para enfrentarnos a la peor cara del miedo, la que
paraliza y hace que cada vez nos encerremos más en nosotros mismos.
Pero antes de seguir vale sincerarnos: ¿Realmente nosotros estamos ante una crisis? Lamentablemente el espíritu trágico es más contagioso que el entusiasmo. ¿O acaso no creés en las historias personales? Cuidado con confundir una ventana con un espejo.
El hijo de Juan lo hizo y fue así como su profecía de caos se auto cumplió.
Dime a que le temes y predeciré tu futuro.
Lo primero entonces es reflexionar sobre mi lugar en esta crisis mundial. ¿Estoy yo en una crisis?
Supongamos que efectivamente lo estamos ante una crisis. ¿Y? ¿Es tan terrible?
Vayamos al diccionario de la Real Academia española y tomemos la primera acepción de la palabra crisis:
- 1. f. Cambio brusco en el curso de una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el paciente.
Detengámonos aquí, hay un cambio que puede ser para bien o para mal
¿De
qué dependerá la salud de este paciente?
De
nuestra capacidad de ver el medio vaso.

El medio Vaso Vacío.
Padecemos el cambio. Tratamos de aferrarnos a lo poco o mucho que tenemos y nos resistimos a admitir que no hay mucho que hacer afuera, que es necesario mirar hacia nuestro interior y revisar nuestros marcos referenciales: en tiempos de crisis es imposible intentar sostener aquellas creencias que nos garantizaban seguridad. Lo único que parecen asegurarnos es el caos.
No podemos modificar la situación de los mercados financieros, la baja de las tasas, el riesgo país o la bolsa de Estados Unidos. Simplemente podemos hacer un alto y reflexionar sobre aquellas ansiedades que podemos controlar, las que se reactivan ante situaciones de crisis.
Ni se imaginan cuanto su salud y la de su familia les agradecerá por esto.
¿Es tan difícil plantearnos que en los momentos de crisis "algo" debemos cambiar, "algo" que nos es más ni menos que nuestro modo de enfrentarlas. ?
¡Qué
poca imaginación tuvo ese hijo economista al asesorar a su papá!
¿De que le valió el conocimiento si no pudo ver la crisis como una oportunidad?
Sólo triunfa quien reconoce el otro medio vaso: el que siempre está lleno.
Toda crisis lleva consigo una oportunidad. Es la otra cara de la moneda. Las crisis implican crecimiento, siempre salimos fortalecidos de ellas. Aunque nos asuste, el simple hecho de atravesarlas contribuye al desarrollo personal: Quien supera una crisis antes que nada se supera a sí mismo.
Hoy tenes ante vos una oportunidad increíble. Aprovechá para cambiar aquello que, si está a tu alcance, que te hace feliz. Te aseguro, y más allá de lo que pueda suceder, serás un poco más libre.
Mi abuela te lo diría de un modo mucho más sencillo:
