El deseo de "Hacer lugar"
Si bien hace bastante tiempo escribí un texto sobre la importancia del desaprendizaje ,al cual llamé "El Milagro del No se";recién en los últimos tiempos hubo dos situaciones personales, a partir de las cuales realmente dimensioné su valor.
• Por un lado, un
desencuentro con el arte.
El hecho de vivir por primera vez una experiencia donde lo que se jugaba fue la superación de una dificultad histórica; manifiesta en mi desafinación al cantar, encubriendo un origen mucho más
profundo: mi voz ocultó durante décadas dolores condenados a la obscuridad del silencio, qué finalmente lograron ver la luz gracias al milagro de aprender.
•Por otro, un
replanteo personal sobre la fe.
Mi creencia de que a la fe no se la busca, se la encuentra cuando posibilitamos un cambio para que eso suceda.Nunca creí en las diez lecciones sencillas, tipo manual de autoayuda para
fortalecerla; menos ahora, que soy conciente del compromiso que ella requiere.Siento necesario abonar previamente el terreno donde plantaremos su semillapara posibilitar que a su preciso tiempo, de sus frutos.
Y analizando el tema, me encontré que sin buscarlo, hace más de diez años,comencé importantes cambios en mi vida para que estos dos hechos hoy me sorprendan.

Desaprendiendo una definición.
Si bien el diccionario suele ser un excelente punto de partida en mis textos, en este caso, nos proporciona un concepto erróneo del término.
• Desprender: Olvidar lo que se había aprendido.
El desaprendizaje no necesariamente desecha lo aprendido, sino que lo cuestiona, en un proceso donde el resultado no es importante; pues lo esencial es animarse a transitar la experiencia.
Y en honor a su concpeto, vamos en lugar de definirlo, a presentar algunas características:
• Se trata de un modo creativo de aprender, en tanto implica des-desestructuración de saberes preliminares.
• Requiere flexibilidad y apertura, pues propone revisar creencias, y prejuicios presentes e históricos que han fundamentado todo saber.
• Es un camino complejo, inseguro pero maravilloso. Nos posibilitará siempre nuevos aprendizajes superadores de los actuales.
• Nos incentiva a sospechar de lo obvio y lo obviado2, lo aparentemente lógico y razonable, lo esperado y esperable, lo verdadero y coherente.
• No es para cobardes ni para lo negadores del miedo. Requiere del valor para hacerlo concientes de que conviviremos con miedo, pues nos obliga a abandonar la seguridad que el conocimiento nos ofrece, para cuestionarlo y ponerlo en duda.
El desaprendizaje puede asociarse al concepto de "deconstrucción" del filósofo francés Jacques Derrida, uno de los pensadores postmodernos que no suele generar término medio: se lo ama o se lo odia con igual intensidad.
La deconstrucción Derridiana introduce en un mundo de incertidumbres, en un lugar de preguntas donde las respuestas están en los espacios subterráneos, en lo cubierto, en lono formulado ni dicho. Para Derrida la deconstrucción permite penetrar en la diversidad de problemas, de realidades, generando conflictos y rompiendo verdades.
El desaprendizaje como proceso no tiene final y como forma no es lineal sino espiral. Es un ciclo estructurado en momentos que, una vez conocido, se va repitiendo de manera constante .
Para lograrlo, es necesario descubrir nuestros propios límites para así e interrogar también las fuerzas que lo determinan sea en nuestro modo de pensar, saber conocer y sentir.
Sera preciso animarnos y despojarnos de toda certeza no sólo frente a un tema específico; sino fundamentalmente sobre nosotros mismos, los otros y nuestra visión de mundo.
Nada de lo mencionado puede hacerse en piloto automático. La plena consciencia, el deseo y el compromiso personal son las llaves para promover esta experiencia.
El deseo de Hacer Lugar.
Anny
Cordié -
Neuropsiquiatra y psicoanalista francesa quien publicó, entre otros títulos,
"Los retrasados no existen - Malestar en los docentes - La educación ante el
psicoanálisis" - tiene una frase mágica para pensar en el hecho de "hacer
lugar".Ella dijo"... nada ni nadie puede obligar a alguien a
desear"
Si consideramos que el punto de partida del psicoanálisis es
que el humano no puede pensarse por fuera del lenguaje, es justamente en ese
universo donde esta frase nos ofrece cinco conceptos claves para comprender
nuestra dificultad natural a hacer lugar:
- NADA: en tanto objetos
- NADIE:en tanto los otros.
- OBLIGACION:un deber a cumplir.
- ALGUIEN: en tanto sujeto
- DESEO: no la necesidad ni la demanda.
Cuando pensamos en hacer lugar, es necesario anular las preguntas básicas sobre el porqué, para qué, cuándo, dónde, cómo y quién, por quién y para quién.
Y es en ausencia de
respuestas, donde se evidencia una falta,
donde sin consciente o inconscientemente hicimos lugar.
Si algo enfatizó el psicoanálisis, es justamente la idea de que todo deseo encubre una falta. Cuando existe una falta, no caben dudas que hay un lugar. El dese, en tanto falta, genera un lugarPor esto, a partir de la relación deseo/falta vamos a analizar los conceptos claves en la frase de Anny Cordié.
Dado que son cinco, que mejor que apoyarme en el seminario V de Lacan, donde analiza la articulación entre necesidad, demanda y deseo:4
• En un primer tiempo
lógico la necesidad biológica está condicionada a un objeto que tiene
carácter específico.
Es decir, la necesidad se satisface naturalmente a través de muchos distintos
objetos específicos. El animal tiene hambre (necesidad) y la satisface a
través de cualquier comida (objeto).
NADA:No hay necesidad básica que no presuponga la existencia de objetos para satisfacerla. La decisión de hacer lugar no va a asociada un objeto en particular al cual debemos procurarle espacio en nuestra vida.
• En un segundo tiempo lógico,
la demanda surge como desviación del registro de la necesidad.
La demanda no es demanda de un objeto, sino que busca una respuesta del Otro.
El lenguaje permite que la necesidad pueda ser nombrada de múltiples maneras,
perdiendo su especificidad con respecto al objeto.
La demanda se perdió en la palabra en el campo del Otro. El típico ejemplo de
esto es un bebé llorando y una mamá que interpreta ese llanto como hambre,
selo, dolor o un llamado de atención, siendo imposible descifrar cuál era
realmente la demanda del bebé.
NADIE:No existe un otro
que pueda darle sentido al sinsentido, a una ausencia pura que no puede ser
nombrada, ofrendada sacrificada o elevada a la categoría de un trofeo a
compartir.
Una respuesta de un otro, le daría su propio sentido al vacío, y qué más
absurdo que apropiarse o reclamar a la nada misma.
c) En un tercer tiempo lógico aparece el DESEO, en un más allá de la demanda.La relación con el objeto vuelve a tomar un lugar relevante al igual que la necesidad, pero en caso del deseo si bien el objeto tiene carácter absoluto, no sirve para satisfacer el deseo sino para designarlo. El deseo por definición nunca puede ser satisfecho y lo importante en él es que nos convierte en sujetos deseantes.
ALGUIEN: Se trata del sujeto
del deseo, el sujeto de la falta. No es un animal que tiene una necesidad a
satisfacer ni un alienado en la demanda del otro.
Si bien ese otro juega un rol clave en su deseo (pues el deseo no es
intrapsíquico) no puede ofrecerse ni ofrecerle objetos; es imposible colmar
la falta.
OBLIGACION:El deseo es rebelde
por naturaleza. No reconoce mandato.
Por el contrario, el imperativo "tú debes desear", es ridículo; somos sujetos
deseantes. Cómo obligar entonces a alguien a hacer lo que ya hace, o mejor
dicho lo que no puede dejar de hacer pues lo constituye..
Lo interesante, es que lejos de toda obligación, si es necesario hacerle un lugar al deseo de "hacer lugar", en tanto valoremos la posibilidad que la falta nos ofrece y no intentemos taparla a cualquier costo.
Un modo común de negar la angustia, es llenarnos de objetos para tapar el vacío; siendo "el objeto droga en la adicción", el paradigma de una ocupación destructiva.
En un texto que escribí al respecto mencionaba que si logramos superar el instante de vernos cara a cara con la angustia - sin intentar racionalizarla, ningunearla o hacer de ella una nueva filosofía-; algo milagroso podría suceder.
Un milagro posible al aceptar lo obvio, nuestra naturaleza humana, carente por definición.
Y entonces, cuando
escuchemos la frase de Anny Cordié:
"... nada ni nadie puede obligar a alguien a desear"; bien podríamos agregar
"... ni tampoco nada ni nadie puede obligara alguien a hacer lugar".
Haciendo mi Lugar
Siempre que algo me sucede, tengo la
sensación que en realidad hacía tiempo que estaba sucediendo.
Lo nuevo, resultó ser la toma de conciencia y la posibilidad de resignificar
lo vivido a la luz de la realidad actual.
Por esto, cuando al inicio menciono
los dos hechos nuevos en mi vida que me motivaron escribir este texto,
reconozco una historia que los posibilitó.
De hecho, enfrento hoy un paso más en este camino del cual no logro
dimensionar su origen ni su alcance, pues lo estoy transitando.
Lo que si puedo, es identificar algunos hitos claves en el mismo.
Uno de ellos, se relaciona con lo específico y diferencial de mi trabajo, al que asocié a la palabra encontradores.
La primera me apropié de ella, fue al crear mi web, inspirada en la famosa frase de Pablo Picasso,: -Yo no busco, encuentro.
Un punto de partida para diferenciar buscadores de encontradores.
Sin embargo, como no recordar hoy las charlas con un entrañable compañero de trabajo, a finales de la década del 90, donde muchas veces filosofábamos sobre una maravillosa frase que tantas les veces comparto.
John Lennon decía: - " La vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes".-
Un buscador, buscando algo en particular, probablemente no ve las cosas que suceden a su alrededor y que encuentran los encontradores, pues en realidad ellos sólo salían a encontrar.
Cuantas veces tuve
el convencimiento que "salimos a encontrar", cuando no tenemos rumbo cierto,
ni tampoco un equipaje que nos condicione.
Por eso, cuando la
salud me jugó una mala pasada sacándome cuatro meses de escena, tuve una sola
certeza, y era que no contaba conmigo. De ahí en adelante, nada más absurdo
que la idea de planes infalibles, objetivos asegurados, respuestas
tranquilizadoras o certezas incuestionables.
Sólo sabía que había un Dios, quien me permitió nacer de nuevo, a cambio de elegir.
Entonces tomé el camino de los encontradores;seguramente porque para mi ya no era una opción.
Y fue así como en el 2007 me encontré con la capacitación de adultos, en el 2008 con el concepto competencias laborales, en el 2009 con el diseño de proyecto de formación por competencias y con la necesidad de entrenar las llamadas competencias socio-emocionales y finalmente, en el 2010, encontré las neurociencias que le daban realmente sentido a este recorrido.
Por eso, para compartir mi propuesta de trabajo, cree la web de encontradores, escribiendo un texto donde relacionaba áreas cerebrales y aprendizaje.6
Allí evidencié como comúnmente, influidos por la educación formal, cuando nos referimos al aprendizaje, lo hacemos sólo pensando en entrenar las habilidades del cerebro izquierdo, predominantes en quienes llamo buscadores.
Los buscadores, siguen conceptos organizados, racionales y lógicos; son pragmáticos y tienen respuestas para aquellas preguntas indescifrables en la vida de los encontradores.
Ellos, por el contrario, aprenden desaprendiendo, como un modo posible de hacer lugar y abrirse a lo nuevo.
Y si bien las habilidades del cerebro izquierdo y el cerebro derecho, deben potenciarse por igual; aún hoy bajo el falso supuesto de la efectividad, hay quienes suponen que lo racional (CI) es más importante que lo emocional (CE).
A tal punto llegan, que pretenden hablarle a la emocionalidad o la espiritualidad con el lenguaje propio de la razón y la lógica. Vale decir que utilizan el mismo método de enseñanza para las habilidades de ambos hemisferios.
Antes de continuar y cómo se trata de un tema que he trabajado en profundidad, a quienes les interese ampliar conceptos; les sugiero tres textos básicos 6-7-8 que sintetizan mi trabajo.
La Competencias Emocionales son las habilidades que tiene una persona para potenciar su inteligencia emocional en su vida cotidiana:
• Personales (conciencia de uno mismo, autogestión (control emocional y autorregulación y motivación).
• Sociales (Empatía y Gestión de las Relaciones (habilidades sociales).
En mi caso, planteo su entrenamiento partiendo del conocimiento de uno mismo, pasando luego al dominio personal y al conocimiento de los otros, para finalmente trabajar en la gestión de las relaciones; siendo todo este proceso el que impacta en forma positiva o negativa en los demás, algo absolutamente necesarios para lograr lo que deseamos.
Y en ese sentido, fortalecer la autoestima se nos muestra como
el lugar obvio para comenzar.
Luego se elige cómo seguir.
Hay diversos modos, la mayoría
válidos en tanto consideren que su logro será el resultado o la consecuencia
de un proceso.
Como digo siempre no existe un manual con "diez lecciones para quererse más"
y si existiese, no lo compren, sólo va a convencerlos de que no pueden lo que
"si se puede" sino intentamos escaparnos del universo emocional.
Aunque más no sea promoviendo el autoconocimiento - en especial al cuestionar creencias limitantes 10 y al animarnos a reconocer nuestra la sombra11 o aquellos puntos obscuros que durante años nos quisimos ocultar- ; las emociones vividas "harán lugar"
Eso si, debemos considerar que es sumamente difícil la aventura de autoconocerse. Frustrante, es la palabra que se me ocurre para describirla.
Entonces, como por suerte desconfié
de lo obvio12, decidí comenzar entrenando la tolerancia a la
frustración.
Para y para mi sorpresa, encontré el valor que ella tiene, al punto que
escribí un "Elogio de la
Frustración"13 conciente de que frustración y motivación son
dos caras de la misma moneda.
Nada más importante que la motivación - un modo de nombrar al deseo en mi trabajo - para animarse a hacer lugar.
Luego, será
pregunta, el juego, el arte, el deporte, las manualidades o la espiritualidad
algunos caminos posibles para comprender su alcance...
Finalmente, más liviano, será tiempo de salir a encontrar.
Comencé este texto referenciando dos situaciones personales -una relacionada con la emocionalidad y otra con la espiritualidad- que me llevaron valorar la idea de "hacer lugar".
De hecho, sin saberlo, tiempo atrás empecé a "hacer lugar" para promoverlo:no creo casual que a mi esquema de entrenamiento emocional,
lo llamé "El camino del Yo Creo - Un camino de la creencia a la creación" .
que por ahora intuyo, sigue un recorrido similar.
