El valor de aprender jugando
El juego es
un principio inherente a la naturaleza humana , es una
conducta natural y se constituye en expresión espontánea cada vez que alguien
es capaz de manifestarse en libertad y disfrute, placenteramente.Si bien no hay una definición única del juego, si siguiendo a Garvey y a
Linaza, podríamos decir que en todas se aceptarían estas consideraciones:
* El
juego posee ciertas conexiones con lo que no es juego. Esta es la
característica más enigmática que hace que los psicólogos evolutivos centren
parte de su interés en analizar las situaciones y la evolución del juego.
* El
juego puede ser utilizado como instrumento de la terapia infantil analítica.
Así, Melanie Klein es la creadora de la técnica del juego en la que el niño
puede usar libremente los juguetes que hay en la sal de terapia.
* Finalmente,
y siguiendo muy de cerca la teoría sociocultural de Vygotsky y Elkonin,
podemos considerar el juego como una actividad básicamente social y emocional
que tiene su origen en la acción espontanea del niño, pero que está orientada
y dirigida culturalmente.
Los juegos son una "simulación" de la realidad". Nos permiten un "como si": a través del juego expresamos algo en el plano real no siéndolo, asumiendo roles impensados, incluso aquello que hacen posible lo considerado imposible.
Cuando jugamos "hacemos de cuenta" que vivimos una situación. A pesar de que mentalmente sabemos que "sólo es un juego", nuestras emociones y valores se sienten comprometidos en es falsa realidad que crea el juego.
Por eso, el juego nos permite ensayar libremente y aprender nuevos roles y comportamiento.
Sabemos que "no es verdad, sólo estamos jugando". No hay castigos, ni premios; es un ensayo, un modo sin culpas de vivenciar la realidad
Si bien ya aquí asociamos el aprendizaje a la vivencia y al juego como generador de vivencias, que puede estar o no relacionadas con la realidad, resta dar un paso más y es el sumar a ese niño interior, para promover la madurez emocional.

La emocionalidad y el niño interior
"En el fondo de todo adulto yace un niño eterno, en continua formación, nunca terminado, que solicita cuidado, atención y educación constantes. Ésta es la parte de la personalidad humana que aspira a desarrollarse y a alcanzar la plenitud".
C.G. Jung.
Fue Jung el primero que habló, a principios del siglo XX, del arquetipo infantil o "el motivo del niño". Es fundamental que no confundamos este arquetipo con la infancia real, con nuestro pasado. Por eso, si bien nuestra infancia se configura sobre este arquetipo, este precede a la experiencia personal y abarca mucho más de que pensamos, sentimos o recordamos.
El motivo del niño es una representación de ciertos aspectos olvidados de nuestra infancia y, dado que el arquetipo es siempre una imagen que incumbe a toda la raza humana y no sólo al individuo, tal vez fuera mejor decir: "El motivo del niño representa el aspecto preconsciente de la infancia de la psique colectiva".
Podemos verlo manifestado de tres distintas
maneras:
* A
veces toma la forma de una voz que sentimos ha sido silenciada y controlada,
por nosotros mismos, en gran parte, pero también por el entorno que incluye a
nuestros padres, mayores, maestros, jefes y todas las figuras de autoridad a
la cual hemos hecho caso.
* En
otras ocasiones cobra vida en ese espíritu creativo y artístico que a veces
pide liberarse y necesita ser puesto en libertad para dar rienda suelta a
nuestra creatividad.
* Y
por último también es el sentimiento, guardado con dolor y rencor, de haber
sido desdeñado, herido, abusad o o maltratado aún en la edad adulta y no nos
deja enfrentarnos con madurez ya que persiste en actuar y ser tratado como un
niño eterno por la eternidad.
(En ese sentido quien quiera profundizar está diferenciación deberá hacerlo a partir de conocer la psicología compleja de Car Jung y su concepto de arquetipos e inconsciente colectivo).
Ahora
bien, a partir de este concepto muchos autores y pensadores -y no sólo los
seguidores de Jung-
han explorado, profundizado y aplicado el concepto del Niño Interior en
prácticas terapéuticas
de pacientes que buscan reconectarse con ese tiempo, sanarlo y aceptarlo para
poder continuar
adelante con sus vidas cotidianas. De hecho tanto el coach como la PNL,
ha rescatado este concepto utilizando el juego sistémico como la herramienta
válida para desarrollarlo.
En mi
experiencia, y apoyándome en estos conocimientos, es que trabajo
básicamente en el proceso de madurez emocional, que comienza desde el
autoconocimeinto de los estados Estados de Ánimo
que en general no asumimos (el resentimiento y la resignaicón)
y aquellos que aceptamos (serenidad y expansión) porque dan cuenta de la
madurez emocional.
La posibilidad de observarlo en nuestra cotidianeidad, nos hace volver a uno de los postulados básicos del Coaching: No nos es posible intervenir en un mundo que no somos capaces de observar.
El camino parapromover ese proceso de madurez, se loigrará a partir del Entrenamiento de las Capacidades Emocionales, que parten del conocimiento de uno mismo, pasando luego al dominio personal y al conocimiento de los otros, para finalmente trabajar en la gestión de las relaciones; siendo todo este proceso el que impacta en forma positiva o negativa en los demás, algo absolutamente necesario para lograr lo que deseamos, y sobre el cual la mayoría de mis artículos te ayudan a ampliar información.
El juego como herramienta de aprendizaje emocional, nos permite ir de "afuera hacia adentro", de una ficción a nuestro
interior.
El juego como herramienta de aprendizaje emocional, a partir de vivencias concretas, simples de
recordar generará nuevas experiencias de impacto directo sobre nuestro bienestar.
En este sentido, no importa si conoces o no las
reglas del juego;
y mucho menos cual será el resultado, pues en definitiva, ganaste en el simple hecho de jugar.
