El despido interior

Hay que atreverse a tener la voluntad
de apropiarse de nuevo del trabajo.
André Gorz


En los últimos tiempos, cada vez que alguien atraviesa una crisis en relación al empleo, siento la necesidad de ayudarlo a reflexionar sobre el alcance de la misma, pues tengo la impresión de que perdimos conciencia
del valor de la palabra Trabajo.Y no es un detalle menor lo que planteo, pues les aseguro que no tener esto en cuenta, hace infeliz a mucha gente.

Bien sabido es que la falta de empleo, o las condiciones cada vez más degradantes de muchos que aún lo conservan - sea por su precariedad o por el temor a perderlo- han cambiado la vida cotidiana de muchísimas personas, sus proyectos, ilusiones, relaciones, e incluso su salud o la de sus seres queridos.
Lo que aparece en común es la desesperanza, lo más difícil de revertir en una crisis laboral:

Una crisis del empleo y no del Trabajo,
Marcar está diferencia entre empleo y trabajo,no apunta simplemente a corregir un error en el uso de las palabras, que a esta altura no podemos considerar inocente, sino a devolvernos el protagonismo a la hora de decidir sobre nuestras vidas y ejercer nuestros derechos, no importa si estamos empelados o no.El Trabajo no es aquello que tenemos o no tenemos: es lo que hacemos, "un hacer" que transforma la realidad y nos desarrolla como personas.

Apropiarnos de nuestro Trabajo es el camino para mejorar nuestra realidad laboral: ya sea por cuenta propia (Oficios o profesionales Independientes, Empresarios, Emprendedores) o por cuenta ajena (Empleados, Asalariados).

Sin embargo, y más allá de nuestra condición de empleo, hay muchas personas que enfrentan la peor cara de una crisis laboral:Se trata del "Despido Interior", un proceso paulatino de abandono, dejadez, indiferencia que uno va sintiendo hacia su trabajo y que nos instala en una situación de malestar permanente. Su consecuencia es ese sentimiento de frustración tan fuerte, que ni siquiera nos permite pensar que puede superarse

Apropiarnos de nuestro Trabajo
es el gran desafío para superar "el Despido Interior",
mucho más que una crisis laboral

El lugar del Trabajo

Desde una visión ampliada, si bien el trabajo tiene componentes objetivos (creador de riqueza, energía) también incluye componentes subjetivos, pues al hablar de trabajo, no podemos obviar los valores humanos asociados a él. Pero son las Ciencias Sociales quienes nos ayudan a recuperar la idea del trabajo como lo que "se hace" y no lo que "se tiene" o "no se tiene".
Lo consideran "un hacer" que transforma la realidad y nos desarrolla como personas. Nos dice André Gorz, quien nos ayudó a pensar estas diferencias en "Miserias del presente, riqueza de lo posible", un texto de 1998, que hay que apoderarse de lo que cambia:

"Es preciso que el "trabajo" pierda su lugar central en la conciencia, el pensamiento, la imaginación de todos:
hay que aprender a echarle una mirada diferente:
no pensarlo más como aquello que tenemos o no tenemos, sino como aquello que hacemos.
Hay que atreverse a tener la voluntad
de apropiarse de nuevo del trabajo".

Está apropiación del trabajo, que para muchos será simplemente la toma de conciencia del "Proyecto Ocupacional" en su vida, puede ser "una salida a construir " para superar el Despido Interior.

Conociendo el Despido Interior

La primera vez que escuché hablar del "Despido Interior" fue cuando me comentaron sobre un libro, justamente así titulado, de Lotfi El-Ghandouri.
Sin embargo, cuando me contaron de que se trataba, me convencí de que me era absolutamente familiar el tema, y que lo conocía desde - en forma personal y por otros, desde hacía ya mucho tiempo.
Si bien es un texto muy extenso, resumiré y transcribiré algunas partes pues vale la pena conocerlo a fondo

Ya en la introducción, nos muestra un ejemplo que creo define claramente, lo que después intentará explicar en lo que se define como fases:

Quedarse unos minutos más en el coche para retrasar la hora de llegada a la oficina. Sentarse en la silla sin ganas de trabajar y oírse decir "venga, otro día más".
Una frase que significa aguantar otro día más de infelicidad. En cierto modo, nuestra infelicidad laboral lleva allí latente desde mucho tiempo atrás, haciendo su camino. La diferencia es que ahora somos más conscientes de su presencia.

Tenemos entonces dos vías ante nosotros: cambiar nuestra situación enfrentando nuestra realidad o resignarnos haciendo como si no pasase nada.
Si estás en Despido Interior internamente, en lo profundo de tu alma, te has rendido porque no ves soluciones a tu desmotivación, frustración y malestar laboral causados por un conflicto con un compañero, porque te sientes defraudado por tu jefe, porque tus responsabilidades te aburren, porque no disfrutas de tu trabajo. Internamente, en lo más profundo de ti, crees que no puedes seguir adelante, que tienes que aceptar lo que te está pasando. Para no sufrir y castigar a la organización, la única arma que encuentras es huir hacia dentro, rebelarte de forma silenciosa reduciendo tu rendimiento, dando el mínimo exigible para pasar desapercibido.

El Despido Interior se define como la renuncia a poner empeño en el trabajo. Es el resultado final de un largo y complejo proceso de vivencias negativas en el trabajoEl trabajador se distancia de sus funciones, sin llamar la atención y pasando inadvertido, evitando conflictos.

Las fases del Despido Interior

El Despido Interior es un proceso de caída en escalera donde se necesitan pocos pasos para pasar de la "entrega" a la "resignación". Cada escalón tiene su propia duración dependiendo de la persona. La vivencia en un escalón se pone a prueba por diferentes conflictos que se producen cada vez que nuestras expectativas no se ven cumplidas.:

1) La entrega: Esta etapa suele coincidir con la llegada a un nuevo trabajo. Llegamos plenos de ilusión y dispuestos a demostrar nuestra valía. En esta fase tenemos mucha creatividad, nos mostramos pro-activos y tenemos ganas de arriesgarnos. Queremos sorprender y mostrar lo que valemos. Cuando nos entregamos, lo que buscamos es sorprender con nuestro talento y nuestras aportaciones. Con el tiempo la luna de miel se enfrenta a los primeros desacuerdos, los primeros malentendidos, o sea, a los primeros conflictos, que, si no los abordamos correctamente, nos afectan tanto que decidimos reducir - a veces de manera inconsciente- nuestro nivel de entrega y pasamos al escalón del compromiso.

2) Compromiso: En esta fase nos limitamos a hacer lo que se nos pide, cumplir con lo que tenemos que hacer. Pensamos que nuestro valor añadido, el paso de más que dábamos, no ha sido valorado en su justa medida por la organización, nuestro jefe o los compañeros. si podemos comunicar lo que nos suceda, seguramente pasaremos a la fase anterior, sino seguimos teniendo una discrepancia con respecto a nuestras expectativas, seguimos intentando minimizar el impacto y acumulando infelicidad y frustración. El grado de decepción nos hace bajar al siguiente y último escalón positivo.

3) La participación: En este nivel sentimos que estamos cayendo en una rutina. Ya aquí la organización percibe que ya no somos como antes y nosotros tampoco nos sentimos iguales, no somos felices. En este caso no sólo nuestras expectativas no están cumplidas tampoco lo están las de la organización, lo que favorece los conflictos por ambas partes. Es un punto de inflexión que puede hacernos resbalar hacia un Despido Interior o restablecer las relaciones y la confianza mutua. En esta situación las opciones son las siguientes: - Ambas partes deciden llegar a un acuerdo que revitalice la confianza y la entrega mutuas. - La empresa decide despedirnos. - Tomamos la iniciativa de marcharnos. - Ya que no nos despiden, tampoco haremos ningún esfuerzo para cambiar nuestra situación profesional; optamos por sumergirnos más en el Despido Interior.

4) La retirada: En esta etapa nos retiramos para rebelarnos contra la organización, intentando provocar el cambio desde nuestro entorno. Nos convertimos en víctimas de la situación. Estamos convencidos de que la culpa de nuestra insatisfacción e infelicidad es de la organización.
Nos volvemos rebeldes pasivos. Esperamos que los demás se den cuenta de la situación y esta mejore. Si la estrategia no nos funciona, nos vemos obligados a tomar una decisión. Entendemos que el cambio sólo puede venir de nosotros, pero no estamos dispuestos a intentarlo.
Si, en lugar de enfrentar la situación, nos paralizamos, seguramente iremos descendiendo poco a poco hacia el último escalón del Despido Interior.

5) La resignación: En esta etapa vivimos en la desilusión, pensamos que no podemos hacer nada para cambiar la situación. Nos rendimos y nos enredamos más en el Despido Interior porque los beneficios posibles de las diferentes posibilidades de cambiar no igualan o superan el nivel de ansiedad, angustia y estrés que nos genera el futuro. Aplicamos el más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer y preferimos seguir desaparecidos.
El escalón de la resignación puede convertirse en una línea sin fin; sin palpitación, sin ritmo cardiaco, un punto muerto o estado de coma.
Este estado puede llevarnos a la depresión o podemos reanimarnos y volver a la superficie.

Disparadores del proceso de Despido Interior

Los elementos que desencadenan el proceso de Despido Interior pueden ser tanto internos como externos.
Son muy variados pero tienen algo en común: incumplen tres importantes necesidades y generan en las personas los mismos sentimientos negativos.
Las situaciones a las cuales nos enfrentamos despiertan todos esos sentimientos negativos porque no cumplen nuestras necesidades universales de realización, reconocimiento y contribución.

1) Realización: nos sentimos realizados cuando podemos a través de nuestras responsabilidades desarrollar nuestras habilidades y capacidades, expresar nuestra creatividad, compartir nuestra opinión y asumir riesgos.

2) Reconocimiento: el reconocimiento nos conecta con los demás. El reconocimiento se genera a partir de la valoración del otro, de lo que hacemos, el apoyo que nos traslada, el respaldo que nos da o la atención que nos proporciona.

3) Contribución: contribuir con algo más grande que nosotros. Dar un sentido a lo que hacemos, encontrar un significado. El equilibrio entre nuestras necesidades de realización, reconocimiento y contribución favorece el desarrollo de una vida emocionalmente sana y asegura la máxima entrega.

Cuando no existe un equilibrio entre estos tres ejes se activa el Despido Interior desde dos tipos de disparadores: internos y externos.

Los disparadores externos influyen en las personas y en sus relaciones. Pueden provenir del entorno organizacional, de la propia organización y de la sociedad.

Los disparadores internos se basan en la relación que tenemos con nosotros mismos, como nos tratamos, y las relaciones que tenemos con lo que más valoramos. Los disparadores internos nos desestabilizan desde dentro, nos vuelven más vulnerables.

Existe un tercer tipo de disparador específico según el cargo que desempeñe el afectado: un directivo, un colaborador o un trabajador autónomo.

Del Despido Interior al Despertar Interior

El verdadero primer paso para salir del Despido Interior consiste en nuestra propia necesidad de mejora.
El choque del despertar será proporcional al recorrido realizado.

En ocasiones sólo un cataclismo o una crisis nos podrán dar la fuerza para despertar de nuevo a nuestros sueños, nuestros valores y principios. Todo depende de los kilómetros que hayamos recorrido en nuestro Despido Interior. El camino de vuelta será costoso y estar acompañado -por la familia, amigos, compañeros, ayuda profesional, coach- es clave para facilitar la remontada.

El camino de vuelta no pasa por soluciones o recetas "mágicas". Consiste más bien en pequeños gestos cotidianos que nos ayuden a grandes cambios a nivel de pensamiento y comportamiento.

Algunos de estos pequeños gestos son:
- Favorecer la conexión con los sueños
- Repensar una razón de existir de acuerdo a valores propios.
- Recuperar la energía para el compromiso con uno mismo.
- Promover la fuerza de voluntad y disciplina
- Buscar el equilibrio entre mente, emociones, cuerpo y espíritu.
- Descubrir la influencia negativa de permanecer en una zona de confort: empujarnos fuera de nuestra zona de confort.
- Trabajar en la situación respecto a la libertad de elección.
- Fortalecer la capacidad de tolerar la frustración.
- Posibilitar los duelos: soltar, dejar ir, hacer hueco y dejar que algo nuevo entre
- Activar la memoria de logros y desactivar mi memoria de fracasos
- Desarrollar la resiliencia.

Superar las consecuencias del Despido Interior
nos devuelve a la vida con un poder mayor:
saber que hemos superado muchas adversidades
y que podremos seguimos haciéndolo,
pues hacerlo depende de nosotros,
de ser capaces de conectarnos con nuestro potencial.

El "despido interior" nos enfrenta a un desafío, que, ante todo, implica desarrollar nuestro potencial. En ese sentido, quiero cerrar con una frase de Nelson Mandela, que pone este desafío en su real dimensión:

"Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados.
Nuestro miedo más profundo es que seamos poderosos más allá de cualquier medida.
Es nuestra luz, no nuestra oscuridad lo que más nos asusta.
Nos preguntamos, ¿Quién soy yo para ser brillante, magnífico, talentoso, fabuloso?
La pregunta relevante sin embargo es: ¿Quién eres para no serlo? "

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© 2022 Fabiana Andrea Mendez -  fabi.mendezf@gmail.com - (54) 911 41608222
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